La milagrosa cura contra el paludismo que se convirtió en gin-tonic

Antes de la llegada de los españoles, las tribus aborígenes de Sudamérica conocían la milagrosa propiedad de la corteza de un árbol que aliviaba la fiebre y el dolor, así que cuando los europeos trajeron el paludismo (o malaria) los nativos decidieron usar aquel viejo remedio para este nuevo mal. El asunto es que los españoles no habían tomado muy en serio esta medicina ancestral, hasta que en 1632 la esposa del Virrey de Perú, la Condesa de Chinchón, cayó enferma de malaria. Al borde de morir y en medio de una delirante agonía un sirviente sugirió que la trataran con la corteza del árbol milagroso y para sorpresa de todos se recuperó.

A partir de allí bautizaron al árbol milagroso en honor a la mujer y lo llamaron Cinchona. Su corteza viajó a Europa y su popularidad no hizo más que crecer. Se lo llevaron por toneladas, en barcos cargados de corteza y metales preciosos. A la corteza la llamaron Quina y luego los primeros químicos europeos extrajeron de ella su elemento activo y lo llamaron quinina.

Legiones de intrépidos aventureros escarbaron las selvas sudamericanas en búsqueda de nuevas variedades del árbol de Cinchona con la esperanza de encontrar cortezas más eficaces. Y las encontraron!. Interrogaron a los aborígenes y ellos les contaron del árbol de la Quina Amarilla, la Quina Colorada y hasta el raro árbol de la Quina Canela. Existen muchas crónicas de estos científicos aventureros que se encargaron de escribir en sus diarios sus aventuras en medio de la selva buscando la Cinchona. Vale la pena leerlas, pues les garantizo que están a la altura de cualquier película de Indiana Jones.

Una de estas historias de aventura es la de Charles Marie de La Condamine, científico francés que vino a Ecuador en el siglo XVIII a demostrar que la tierra es achatada en los polos y así comprobar que las afirmaciones del afamado Sir Isaac Newton eran ciertas. En ese entonces Ecuador ni se llamaba así y medir no era una cosa de encender un GPS y ya. Casi 10 años le tomó la bendita medición y como es de suponer, tuvo tiempo suficiente para satisfacer su curiosidad científica en otros aspectos. Cualquier cosa con la que La Condamine se tropezó llamó su atención y la documentó. En sus exploraciones encontró una especie de árbol de Cinchona muy efectiva y comunicó esta información a la comunidad científica francesa, quienes propagaron este descubrimiento en todas las direcciones y pronto comenzaron a importar esta variedad de corteza desde el Nuevo Mundo.

Como era un buen negocio exportar la corteza a Europa, los países sudamericanos pusieron restricciones aduanales para que las semillas de Cinchona no puedan salir de sus tierras y así evitar que se siembre este arbolito en otros continentes y monopolizar su comercio. Pero esto no duró mucho, pronto comerciantes ingleses se las arreglaron para convencer a un indígena llamado Manuel Incra para hacerse de un lote de semillas que llevaron a Londres y posteriormente vendieron a los holandeses a precio de oro. La historia cuenta que los holandeses decidieron llevarlas a una de sus colonias; más precisamente a la isla de Java, ahora parte de Indonesia. De aquí en adelante los holandeses suministraron gran parte de la demanda mundial de quinina.

Mientras la quinina causaba sensación como medicina en Europa, un relojero de Ginebra llamado Johann Jacob Schweppe, se las había ingeniado para meter gas carbónico en el agua, dando origen a las ahora populares aguas carbonatadas o bebidas gaseosas. Fundó una compañía y creó varias bebidas con sabores frutales. Para la segunda mitad del siglo XIX ya habían varias fábricas de gaseosas en Inglaterra, experimentando con sabores de frutas y plantas. Las bebidas gaseosas con propiedades curativas no podían faltar y con el tiempo a alguien se le ocurrió ponerle quinina al agua carbonatada. Se puede decir que la invención del agua carbonatada y el descubrimiento de la quinina coincidieron en el tiempo y era sólo cuestión de encontrar una cabeza adecuada donde concebir la idea.

Al agua carbonatada con quinina se la bautizó con el nombre de agua tónica y el relojero Schweppe se subió también al tren de la moda y sacó su propia versión de agua tónica, la cual aún vive hasta nuestros días bajo una de las marcas más conocidas en el mundo: Agua Tónica Schweppe.

Schweppe no fue el único, varios otros fabricantes hicieron lo mismo y así nacieron marcas como el agua tónica de Cunnington o el agua tónica de Pitt. Todos promocionaban los aparentes beneficios para la salud de sus productos. A continuación una publicidad aparecida en una publicación londinense de 1861, donde se describen los beneficios del agua tónica de Pitt.

{focus_keyword} La milagrosa cura contra el paludismo que se convirtió en gin-tonic agua tonica

Otras bebidas gaseosas interesantes también surgieron, como es el caso de la gingerade, que no es otra cosa que el conocido Ginger Ale de nuestros tiempos. Es decir, una bebida a base de jengibre y agua carbonatada.

Sucedió un buen día que el ejército inglés que se encontraba apostado en la India (en ese entonces colonia inglesa) fue provisto de una buena dosis de agua tónica. Los ingleses tenían la equivocada teoría de que el agua tónica no sólo aliviaba la malaria sino que también la podía prevenir, así que decidieron proveer al ejército de esta bebida. Lo que no calcularon era que el agua tónica sabía a “remedio” (de hecho lo era), pues en ese entonces era mucho más amarga que en la actualidad.

Esto ocasionó que los soldados no se la quisieran tomar hasta que a alguien se le ocurrió la fantástica idea de agregarle un poco de Gin. El resto de la historia ya la conocen 😉


De cuando nos lavábamos los dientes con pasta radioactiva y tomábamos Coca-Cola con cocaína

El título puede sonar bizarro, pero a través de la historia la humanidad ha utilizado las sustancias más insólitas y peligrosas como parte de sus artículos de uso común. Este relato recopila algunos de los casos más horripilantes de productos peligrosos que han sido consumidos a través de todos los tiempos, algunas veces por ignorancia, otras por conveniencia o en beneficio de oscuros intereses.

Cuando era adolescente hubo una lectura que capturó mi atención entre los artículos que pululaban en la colección de revistas Selecciones de mi abuela. Como su nombre lo indica, esta revista “seleccionaba” las mejores publicaciones de la prensa y publicaba un compendio de interesantes artículos. La “crème de la crème”. No recuerdo el título exacto que leí, pero era algo como “Fue el envenenamiento con plomo la causa de la caída del Imperio Romano?”. El artículo sostenía que la locura de Nerón o Calígula, así como la de muchos miembros del ejército romano, se debía en parte a intoxicación con plomo, pues los romanos usaban plomo en sus aleaciones para fabricar ollas, vasijas e incluso tuberías para transportar agua, de allí viene la palabra “plomero”.

Cómo puede una sustancia, equivocadamente inofensiva, cambiar el rumbo de la historia?… El asunto me dejó pensando por un buen tiempo. Me dije: la humanidad pagó el precio de la ignorancia… Pero pronto descubrí que uno de los aditivos más populares de la gasolina de mis tiempos adolescentes era precisamente el plomo!. Llenamos la atmósfera de nuestro planeta con tal cantidad de plomo que tomará millones de años en volver a limpiarla. Aun no entiendo en qué parte se nos olvidó la historia de los romanos y cómo todos pudimos hacernos de la “vista gorda”. Aunque el plomo en la gasolina ya está prohibido en la mayoría del planeta, ya es muy tarde, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos respirarán aire envenenado.

Lo interesante de todo esto es que la historia se repite una y otra vez. El ser humano ha jugado con cosas que no conoce bien a través de todas las eras y así pasó también con otras sustancias realmente increíbles.

Elementos Radiactivos

Parece inverosímil que hayamos podido consumir esto, pero recordemos que la radioactividad es un descubrimiento relativamente nuevo (de poco más de un siglo) y al principio se desconocían sus efectos sobre la salud. Muchos de los primeros científicos que estudiaron elementos radioactivos murieron producto de su manipulación. A pesar de esto, no dejaba de ser algo muy novedoso y visto por muchos como una bendición, llamado a solucionar varios problemas de la humanidad, entre ellos el de la generación de energía. Este revolucionario descubrimiento no tardó mucho en convertirse en productos como pasta de dientes radioactiva, agua radiactiva milagrosa, juguetes para niños, entre otros.

En las décadas de los años 1930s y 40s la cantidad de productos que contenían sustancias radioactivas había crecido llegando hasta límites ridículos. Cualquier cosa que incluyera un elemento radioactivo era lo último en la moda. Se fabricaron desde relojes que brillaban en la oscuridad, lápices labiales, cigarrillos, hasta supositorios y condones radioactivos.

{focus_keyword} De cuando nos lavábamos los dientes con pasta radioactiva y tomábamos Coca-Cola con cocaína productosradio

En la actualidad todavía se comercializan productos de uso masivo con compuestos radioactivos, como es el caso de ciertos detectores de humo o las mantas de Torio de las lámparas de camping a combustible. Sin embargo, se ha mencionado que la cantidad de compuesto radioactivo es tan pequeña, que su efecto no es nocivo para el ser humano.  Usted lo cree?

Pues a pesar de ser “aparentemente” poca la cantidad elemento radioactivo en algunos detectores de humo, existe un caso ocurrido en USA en los años 90s, donde un individuo llamado David Hahn compró tantos detectores de humo con el fin de acumular sus componentes radioactivos que terminó fabricando un acelerador de partículas que posteriormente fue detectado y confiscado por la policía. David Hahn fue apodado por este incidente como “El hombre radiactivo”.

Asbestos

Los asbestos (o amianto como se le denomina en algunos países) y sus derivados, fueron el omnipresente “aliado” de la humanidad durante mucho tiempo. Los encontramos en todo tipo de productos, principalmente de construcción y lo más grave es que esta sustancia aún habita entre nosotros.

El problema con estos minerales es que son cancerígenos. Sus efectos nocivos sobre la salud son conocidos desde hace muchísimo tiempo. Ya en el siglo I, un científico y naturalista del imperio romano, llamado Plinio el Viejo escribía sobre los efectos perjudiciales sobre los pulmones producidos por el uso de ropa con asbesto por los esclavos romanos. Así que, de nuevo, no podemos culpar solamente a la ignorancia.

En determinado momento era tan natural convivir con productos de asbesto que se comercializaba ropa de asbesto e incluso se jugaba con él. Este es el caso de la popular nieve de asbesto, que incluso se utilizó como sustituto de la nieve natural en varias películas de Hollywood. La icónica película de fines de los años 30s, el Mago de Oz, fue filmada usando este material. Aquí un vínculo a la escena de nieve de la película https://youtu.be/RG2keYgBiZc?t=166

{focus_keyword} De cuando nos lavábamos los dientes con pasta radioactiva y tomábamos Coca-Cola con cocaína asbestos

El NCI (Instituto Nacional del Cáncer) una entidad gubernamental de los Estados Unidos de América ha puesto información disponible sobre el asbesto y sus riesgos en su sitio Web: NCI: Información sobre el Asbesto. La principal preocupación se centra en el cáncer de pulmón.

En gran parte de latinoamérica aun se comercializa un material para cubiertas bajo la marca Eternit, con una composición de aproximadamente del 10% de asbestos. La erosión de estos paneles libera lentamente partículas de asbesto nocivas en los hogares. En algunos países son altamente populares.

Cocaína, Heroína, Morfina, Cannabis, etc

Como sucede con otras sustancias, los efectos de estas drogas estimulantes no fueron bien conocidos en sus inicios. Algunos les inventaron usos como anestésicos y como reemplazo de otras drogas. A fines del siglo XIX una serie de productos salieron al mercado con contenido de Cocaína. Aunque usted no lo crea, a inicios del siglo XX incluso Coca-Cola usaba un extracto de hojas de coca en su producto, de allí su nombre. Muchos especulan que tenía casi 9 miligramos de cocaína por cada vaso. Les dejo con una reciente noticia de la cadena Fox News acerca del tema. http://www.foxnews.com/food-drink/2018/05/14/10-secrets-coca-cola.html

Es muy interesante conocer también, que John Pemberton, el creador de esta popular producto lo hizo con el interés de desarrollar una bebida que le sirviera como sustituto para dejar su adicción a la Morfina, tan de mala suerte que terminó adicto a su propia creación. En 1903 se dejó de utilizar cocaína en la bebida, pero en la actualidad todavía se utiliza una sustancia derivada de las hojas de coca, no alcaloide, en el popular producto. Coca-Cola, a través de sus subsidiarias es la única empresa en los Estados Unidos con permiso para importar coca de otros países.

{focus_keyword} De cuando nos lavábamos los dientes con pasta radioactiva y tomábamos Coca-Cola con cocaína cocaine

Pero la cocaína no fue la única droga, la Heroína, la Morfina y el Cannabis, también fueron comercializadas en su momento en infinidad de productos “medicinales”. Hasta la conocida farmacéutica BAYER llegó a comercializar heroína en forma de jarabe para la tos. La cocaína y la morfina en cambio fueron recetadas para el dolor de dientes de los niños. A mediados del siglo XIX, un jarabe a base de morfina llamado Mrs. Winslow Shooting Syrup, fue popular remedio para los bebés que padecían dolor de encías, tras la aparición de sus primeros dientes.

{focus_keyword} De cuando nos lavábamos los dientes con pasta radioactiva y tomábamos Coca-Cola con cocaína Screen Shot 2018 09 27 at 2
En un antiguo anuncio publicado en 1874 por Diario Los Andes, de Guayaquil, Ecuador, se puede leer que publicita el uso de cigarrillos de cannabis para curar varias enfermedades como el asma, la tisis y hasta el insomnio.

{focus_keyword} De cuando nos lavábamos los dientes con pasta radioactiva y tomábamos Coca-Cola con cocaína Screen Shot 2018 09 27 at 2

Plomo

Ya hablamos del Plomo en la introducción del presente artículo, así que me centraré en enumerar algunos de los usos actuales del Plomo que puedan resultar peligrosos. Sí, aun se utiliza y en grandes cantidades, pues no se considera un gran peligro ya que en dosis bajas no representa un potencial peligro para la salud; pero lo que no se menciona frecuentemente es que el Plomo, una vez en nuestro cuerpo NUNCA sale de allí. Así es, este metal pesado se acumula. Podemos haberlo consumido en dosis pequeñas, aparentemente inofensivas, pero si nos encontramos expuestos de manera constante, tarde o temprano terminará acumulándose lo suficiente como para envenenarnos. El envenenamiento con Plomo también se conoce como Saturnismo y uno de sus síntomas frecuentes es la demencia. Sí, como la de Nerón o Calígula.

El uso del Plomo en la industria es tan grande y tan diverso que sólo podré mencionar algunos de los usos actuales, sin duda sólo un pequeño porcentaje del gran universo de artículos, pero trataré de enumerar los artículos comunes del día a día como: baterías de auto, contrapesos para neumáticos, pintura para cerámicas, soldadura, municiones.

Muchos países han prohibido el uso del Plomo en ciertos artículos de uso común como la gasolina o las pinturas de pared. También se ha prohibido el ingreso de electrónica soldada con Plomo en algunos países, entre ellos la Unión Europea. Esta última iniciativa es fácil de identificar en productos electrónicos marcados con las siglas RoHS (es decir libres de Plomo).

Lamentablemente tengo que decir al final de este apartado, que sea lo que sea que hagamos para evitar tener contacto con el Plomo, la principal fuente contaminante de Plomo en la actualidad (y por muchos millones de años más) es nuestra atmósfera. Gracias a las petroleras respiramos Plomo todos los días. Un artículo interesante acerca de esto se encuentra en el sitio de la BBC y les comparto lectura: https://www.bbc.com/mundo/noticias-40582316

Insecticidas, herbicidas y antibacterianos

En este apartado más que analizar los usos pasados de estas sustancias, pues han sido innumerables, analizaré la realidad actual y la polémica que existe con algunas de estas sustancias.

Entre los insecticidas más polémicos sin duda hay que nombrar al glifosato. Décadas de lucha tratando de que se prohiba su uso completamente han sido en vano. Muchos no se dan cuenta de las implicaciones de este químico y piensan que si se usa racionalmente en los sembríos, cuando las plantas produzcan y su fruto se lave, los efectos del glifosato se minimizan, pero lamentablemente eso no es verdad. Basta analizar la problemática actual de la miel de abeja en Argentina.

Argentina es uno de los más grandes productores de miel de abeja del mundo, pero también produce mucha soja y el herbicida usado en este cultivo es el glifosato. Sucede que las abejas visitan los campos de soja y llevan inconscientemente el glifosato a sus colmenas. El resultado es miel de abeja contaminada con este veneno. Actualmente la Unión Europea ha prohibido el ingreso de miel de abeja contaminada con glifosato por los riesgos para la salud de sus habitantes.

Otro caso muy sonado es el del Triclosán, que a pesar de continuarse su uso como antibacteriano se ha prohibido su uso en alimentos y cosméticos. En 2017 más de 200 médicos elaboraron un documento llamado la Declaración de Florencia (https://ehp.niehs.nih.gov/doi/10.1289/ehp1788), donde se documentan los graves peligros para la salud. Lo INCREIBLE de todo esto saben qué es? Que probablemente usted todavía se lo esté metiendo a la boca. Pues sí, un producto ha logrado que la FDA y otros organismos todavía autoricen este ingrediente. Saben cómo se llama el producto? COLGATE TOTAL 12.


Las extrañas fiestas para inhalar anestesia de principios del siglo XIX

El óxido nitroso fue uno de los primeros anestésicos eficaces descubiertos, pero no siempre tuvo ese importante uso. Varios años después de su descubrimiento en 1772 por Joseph Priestley, se encontró que tenía un efecto hilarante en quienes lo respiraban. De hecho, esta propiedad fue documentada por primera vez por Sir Humphry Davy, quien lo bautizó como “el gas de la risa”. Otros lo apodarían luego como “el gas del paraíso”.

Para quienes no lo ubican, Davy fue el descubridor de varios elementos como el potasio, el sodio, el bario, el estroncio, el calcio y el magnesio; además de ser el padre de la electrólisis. Sin duda alguna, uno de los grandes químicos de la historia. Davy, se interesó tanto en estudiar los efectos relajantes de este gas, que terminó adicto a él y pasó sus últimos días inhalando dosis de óxido nitroso hasta 3 veces al día. Probablemente murió intoxicado.

{focus_keyword} Las extrañas fiestas para inhalar anestesia de principios del siglo XIX davy

Debido a lo relativamente fácil que era producirlo se tornó popular en espectáculos de circo, para incrementar el júbilo del público en las actuaciones de cómicos  y payasos.

No pasó mucho tiempo para que los más curiosos le atribuyeran propiedades fantásticas. Algunos creían que la mente, bajo los efectos del gas, podía elevarse a un estado de pensamiento donde se podían desenmascarar los secretos del Universo. Han visto la película “Sin Límites”, donde un fulano se vuelve super inteligente luego de tomar una pastillita transparente?… bueno, más o menos esa era la hipótesis en ese entonces. De hecho, algunos científicos se lo creyeron muy bien y esto debe de haber llegado a oídos de la élite social de Londres de aquel entonces, pues pronto se instauraron las llamadas “fiestas del gas de la risa”.

{focus_keyword} Las extrañas fiestas para inhalar anestesia de principios del siglo XIX Doctor and Mrs Syntax with a party of friends experimentin Wellcome L0022227

Las fiestas se volvieron populares y básicamente eran reuniones donde se llenaban vejigas de gas y se inhalaban por la boca, mientras se tapaba la nariz presionando con los dedos de la mano. Los efectos eran casi instantáneos y algo impredecibles. El estado de euforia ocasionaba estruendosas risas, pero no siempre, algunos se descomponían, otros lloraban, algunos peleaban.

También se hacían demostraciones públicas de los efectos del gas, donde los asistentes eran los conejillos de Indias de estos divertidos experimentos. Muchas veces personajes importantes se ofrecían para participar en estas demostraciones, las cuales se llenaban de curiosos. Una interesante ilustración aparece en las primeras páginas de en un viejo libro titulado Química Sin Misterios, publicado en 1839. La ilustración muestra una de estas presentaciones, donde se distribuyen vejigas llenas de gas entre el público.

{focus_keyword} Las extrañas fiestas para inhalar anestesia de principios del siglo XIX gas de la risa

El diario londinense “Morning Post” en 1819 relata una experiencia durante una exhibición realizada en Soho Square, donde un joven del público se ofreció a inhalar el gas de la risa.

“Se reía como hiena, aullaba como lobo, puso sus manos cómo la garra de un águila y brincó hacia adelante como un tigre. Al final, se arrastró por el piso como una araña y terminó buscando sus piernas, sin poderlas encontrar”

Personajes importantes de ciencia como Michael Faraday (en su momento ayudante de Davy) o James Watt, probaron el dichoso gas. Décadas después, el propio Winston Churchill admitiría su uso y sus alucinaciones.

Fue recién en 1844 que se propuso su uso serio como anestésico y así se ha usado incluso hasta nuestros días. A pesar de que Davy había propuesto en 1800 su uso en cirugía, fue un dentista norteamericano, llamado Horacio Wells, quien impulsó su adopción como anestésico, cuando se dio cuenta de manera fortuita que una persona bajo los efectos del gas de la risa, se había vuelvo insensible al dolor.

Recientemente se ha observado una escalada de uso del óxido nitroso como droga recreativa, principalmente en Europa. Básicamente porque en muchos países se vende libremente. Sin embargo, como ya aprendimos hace siglos, su uso no es seguro. Las fiestas del gas de la risa podrían volver, pero esta vez ya sabemos que no revelará los secretos del Universo y los potenciales riesgos de adicción.


La historia del camino a Cuenca y los hombres que cargaron una planta hidroeléctrica y un auto a través de la selva.

Cuenca es una pintoresca ciudad ecuatoriana, muy interesante de visitar. Se encuentra clavada en medio de los Andes y fue inspiración de reconocidos escritores. Pero no siempre se pudo visitar como ahora; por su ubicación, en medio de las montañas, durante mucho tiempo estuvo aislada de las demás regiones del país, pues no habían caminos que condujeran a sus encantos.

Son increíbles las proezas de las que fueron testigos los primeros caminos del Ecuador. Alguna vez escuché el relato de cómo llegó un enorme piano de cola a la sierra, atravesando la cordillera de Los Andes. Había sido traído de Europa y desembarcado en el puerto de Guayaquil. Al principio se transportó en vapor, aguas arriba, a través del río Babahoyo y luego, básicamente a lomo de indio. La travesía duró semanas.

Cuenca fue cuna de muchas de estas historias. En la época en la que se construyó el Ferrocarril Trasandino, que une la costa con la sierra del Ecuador, la G&Q, compañía a cargo de completar la obra, se encargó de fundar un pueblo llamado Huigra, en un hermoso cañón esculpido por el río Chanchán. El ferrocarril no pasaba por Cuenca, para variar, la Carretera Nacional tampoco; pero Huigra quedaba relativamente cerca, así que la G&Q abrió un camino de algo más de 2 metros de ancho a petición del Gobierno Nacional. No se engañen tampoco, el viaje a caballo podía tomar días, pero comparado con nada, el lodoso camino se convirtió en una importante vía de comunicación.

Este camino se llamaba Camino al Tambo, pues ese era el nombre de la pequeña población a la que se llegaba. Del Tambo a Cuenca había un camino pre-existente.

Dicho caminito maltrecho y peligroso sirvió de vía de intercambio comercial (y ruta de viajeros) entre Cuenca y la Costa ecuatoriana. Su importancia fue tal, a pesar de lo difícil de la travesía, que en el pequeño poblado de Huigra se instalaron decenas de agencias de consignación de mercadería, que recibían sus encomiendas de Guayaquil a través del ferrocarril y de allí las embarcaban en mulas u otros animales rumbo a Cuenca. Tantas agencias hubo, que formaron un barrio entero al inicio del polvoriento camino, hoy llamado “Barrio Azuay”. Azuay es la provincia donde se encuentra Cuenca.

Las peligrosas travesías eran encomendadas a una tribu descendiente de los incas, con reputación de ser los más diestros para sortear los peligros de las montañas. Los llamaban indios guanderos, pues llevaban en sus espaldas una especie de pequeña cama de madera que llamaban “guando”. Allí ponían las encomiendas.

Pero la misión más importante jamás encomendada a los guanderos fue digna de una película. Cuenca quería solucionar sus problemas de electricidad con una planta hidroeléctrica y el único modo de transportarla era por el Camino al Tambo. Se cuenta que 3 mil indios guanderos fueron reclutados para este fin, en una de las empresas más asombrosas jamás vistas en esos altos de montaña. Se utilizó todo recurso disponible, las haciendas aledañas pusieron a disposición todo su ganado, para usar la fuerza de sus toros para arrastrar la pesada maquinaria.

Muchos indios murieron en las montañas: unos de cansancio, otros cayeron de las paredes rocosas o aplastados por el enorme peso de las turbinas y algunos perecieron de enfermedades contraídas en la aventura; pero asombrosamente lograron llegar un día de Julio de 1914 y fue así que Cuenca tuvo su anhelada “luz eléctrica”.

{focus_keyword} La historia del camino a Cuenca y los hombres que cargaron una planta hidroeléctrica y un auto a través de la selva. tambo

Algunas partes de la planta hidroeléctrica llegando a Cuenca.

Pasarían décadas más para que finalmente el ferrocarril llegara a Cuenca y en 1965 los cuencanos vieron por primera vez acercarse a sus tierras una imponente y agitada locomotora de vapor. Pero como nadie está satisfecho sólo con lo que tiene, pronto pasó que los cuencanos quisieron también carretera. Lo extremadamente curioso es que en Cuenca ya existían autos desde 1912, muchísimo antes de que llegara la línea férrea o la carretera. Seguro el lector ya se está imaginando cómo llegaron estos vehículos hasta allí?

De algún modo estas hazañas multitudinarias deben haber inspirado a los cuencanos a cargar más cosas sobre sus hombros, pues para presionar al Gobierno a construir una carretera “decente” resolvieron seguir cargando cosas inverosímiles, a puro músculo. Y así fue que una mañana de octubre de 1969, decidieron cargar un auto.

Las calles se llenaron de júbilo, el delirio se apoderó del populacho. Un grupo de temerarios miembros del Club Deportivo de Choferes de Cuenca, alentados por la verborragia de un cura vecino, se ofrecieron a cargar un jeep hasta la Costa, para demostrar que el camino –que el Gobierno había puesto reparos en construir– era totalmente factible de hacer. Claro, si alguien podía transportar un vehículo en peso, atravesando las selvas andinas, seguro el trayecto no era tan imposible como se decía.

{focus_keyword} La historia del camino a Cuenca y los hombres que cargaron una planta hidroeléctrica y un auto a través de la selva. jeep2

 

{focus_keyword} La historia del camino a Cuenca y los hombres que cargaron una planta hidroeléctrica y un auto a través de la selva. jeep1

(Continuará…)


La casi desconocida apuesta que cambió la historia de la humanidad

Si existe un punto de inflexión que cambió el rumbo de la humanidad, fue la develación por parte de Isaac Newton de la fuerza de la gravedad. Si bien es cierto, ya se hablaba de ella antes que Newton, fue éste último quien explicó su naturaleza y pudo demostrar su fórmula matemática; además de revelar que era la misma fuerza que hacía que una manzana caiga de su árbol siempre en vertical, la que hacía que la luna gire alrededor de la tierra.

A partir de este hallazgo, muchos fenómenos naturales cobraron sentido. El descubrimiento de Newton permitió explicar con mucha exactitud los fenómenos más diversos y catapultar el desarrollo tecnológico en todos los ámbitos: desde el aparentemente simple movimiento del péndulo de un reloj, hasta logros supremos de la raza humana como el lanzamiento de los primeros cohetes espaciales y la llegada del hombre a la luna.

La genialidad de Newton se contraponía a su personalidad, un tanto difícil de entender para muchos. Era un hombre reservado y un tanto huraño; había reflexionado sobre la gravedad en soledad y, aunque parezca inexplicable, no tenía la menor intención de contárselo a nadie… de hecho, no nos hubiéramos enterado nunca, de no ser por una fortuita reunión de amigos que terminó en una singular apuesta.

La historia que les contaré a continuación se encuentra documentada en un viejo libro que encontré llamado Memorias de la Vida, Escritos y Descubrimientos de Sir Isaac Newton, publicado en 1860. La historia se ha ido completando con referencias encontradas en otras obras e incluso cartas escritas a puño y letra por el mismo Newton y que actualmente son parte del archivo de la Royal Society, la sociedad científica más antigua de Reino Unido.

— o —

Era una fría noche de invierno de Enero de 1684 y tres amigos se habían reunido para cenar en un restaurante de Londres. No eran personas comunes, en realidad se trataba de una inusual reunión entre tres de los más brillantes hombres de ciencia de aquella Europa del siglo XVII: Edmond Halley, Christopher Wren y Robert Hooke.

newton apuesta La casi desconocida apuesta que cambió la historia de la humanidad halley hooke wren

Hooke había conseguido fama reciente como biólogo, al ser la primera persona en la historia en observar una célula –de hecho, fue él mismo quien acuñó el término que ahora usamos. Pero el día de la reunión se encontraba obsesionado por otro tema científico diametralmente opuesto: la gravedad. Había dictado una conferencia en la Royal Society de Londres titulada: On Gravity y había anticipado que la fuerza de la gravedad decrece con la distancia. Como podemos ver, la manzana de la gravedad se caía de madura, pero nadie podía explicarla con exactitud.

Halley era el más joven de los tres, pero a pesar de su juventud, su reputación como astrónomo ya había comenzado a desarrollarse. Varios meses antes de la mencionada cena en Londres se encontraba obsesionado con la idea de la gravedad e intentaba relacionarla con las leyes del movimiento de los planetas que años atrás había descubierto el alemán Johannes Kepler. Había recopilado muchísima información gracias a sus observaciones astronómicas. Estaba entusiasmado por poder demostrar con mediciones la veracidad de las afirmaciones de Kepler. Halley estaba en la dirección correcta del gran hallazgo de la gravedad, pero aun no podría resolver matemáticamente el problema.

Por otro lado Wren ya tenía una vida muy activa en el campo de la arquitectura. Sus edificios se levantaban por todo Londres y de los tres personajes, era quien llevaba una vida financiera más cómoda. Pocos conocen su pasión por la ciencia, pues es más conocido por ser uno de los más importantes arquitectos de todos los tiempos y a quien se le encomendó la reconstrucción de gran parte de los edificios de Londres luego del Gran Incendio de 1666. Su pasión por la astronomía no sólo fue un hobby, sino que inclusive llegó a ser profesor titular de la cátedra de astronomía en la universidad de Oxford y al igual que los demás se encontraba dispuesto a desentrañar los secretos de la gravedad.

La conversación de esa noche se centró en el movimiento de los planetas y su órbita elíptica. Trataban de dar explicaciones del por qué los planetas giraban en está forma en particular. Hooke, había llegado a la conclusión de que la gravedad estaba relacionada con el inverso cuadrado de la distancia, pero todos querían saber si podía demostrarlo matemáticamente. Hooke. que era un tanto presumido, se jactaba de conocer la respuesta al enigma pero se negaba a contarla para mantener el suspenso.

Al final Wren decidió lanzar el reto: 40 chelines (algo menos de 2,000 dólares actuales) a cualquiera de los dos que pudiera demostrar matemáticamente la naturaleza de aquella fuerza invisible que atraía a los planetas. Sin duda esto animaría a todos a resolver el acertijo y ayudaría también a aflojar la lengua de Hooke, en caso de que éste supiera algo; pero Hooke se limitó a decir que los iba a mantener con la intriga un rato más, sólo por puro placer.

A partir de esa noche Halley se hizo nudos en la cabeza tratando de demostrar matemáticamente el asunto. Dio sólo con una solución particular, pero no podía encontrar una demostración general. Buscó la solución durante meses, día y noche, hasta que se le ocurrió un nuevo enfoque para resolver el problema. Ir donde el loco de Newton y preguntarle si tenía alguna pista. En ese entonces se rumoraba que Newton era un genio de las matemáticas.

Se cuenta que Halley emprendió viaje desde Londres hacia Cambridge una mañana de Agosto de 1684 y se encontró con Newton en una banca de los jardines de la prestigiosa universidad.

(Continuará)…


La plaga del baile de 1518, el flautista de Hamelin y las tarántulas

Se han preguntado de dónde viene el significado del término “atarantado”, cuando significa “aturdido, espantado, confundido”?… Pues sí, tiene que ver con las tarántulas, pero para entender un poco más les contaré una extraña historia ocurrida en el año de 1518 y que aun hasta nuestros días constituye un misterio sin resolver. Al final del presente artículo, el lector podrá entender el origen del término y también desentrañar el misterio del singular título de este escrito.

Era 14 de Julio de 1518 en la ciudad francesa de Estrasburgo. Troffea, una mujer de algo más de 30 años caminaba ensimismada por una estrecha y empedrada calle cercana a la plaza de la ciudad, cuando repentinamente comenzó a contorsionarse en movimientos violentos. Los que la vieron atestiguaron que la referida dama se encontraba en una especie de trance, ejecutando un frenético baile. Al principio pensaron que estaba poseída por espíritus, pues en esa época era una explicación común a muchos comportamientos inexplicables; pero pronto la diagnosticaron como un caso más del temido Tarantismo o Enfermedad del Baile. Supuesto trastorno causado por la picadura de una tarántula, cuyo síntoma principal es la necesidad irrefrenable de bailar, a veces, hasta la muerte del bailarín.

{focus_keyword} La plaga del baile de 1518, el flautista de Hamelin y las tarántulas tarantula 1

Troffea siguió bailando por horas, sólo para caer exhausta el tiempo necesario para recuperarse y continuar bailando. Se cuenta que bailó por cuatro días seguidos, al final de los cuales presentaba calambres y sus piernas terminaron sangrando. Lo más curioso de todo es que al cabo de unos días ya eran más de 30 personas en la plaza de Estrasburgo con los mismos síntomas, en una suerte de fenómeno de histeria colectiva y lo peor de todo era que el número continuaría creciendo aceleradamente en los siguientes días, como veremos más adelante.

Estrasburgo no era el primer caso. En Europa ya se habían presentado otros, se trataba de una temida epidemia. En el siglo X un brote similar afectó a varios poblados al borde del río Rin y en 1374 un brote de magnitud considerable afectó al poblado de Aachen, en Alemania. Otro baile multitudinario en Alemania es el aparente culpable de la caída de un puente sobre el río Mosa en el siglo XIII, que colapsó por el peso de cientos de bailarines.

Una región muy afectada por esta “enfermedad” fue Apulia, al sureste de Italia, donde parece que se volvió un asunto endémico, que recrudecía año con año. Los episodios en Italia fueron tan alarmantes que muchos eruditos de la época comenzaron a investigarlos. En 1612, un médico italiano llamado Epifanio Ferdinando estudió con atención el caso de un niño llamado Pietro Simone di Messapia, quién había sido picado por una tarántula durante la noche. El niño no se podía levantar ya de su cama y sudaba de manera excesivamente alarmante. Se sofocaba y tenía convulsiones. Ferdinando cuenta en su libro que lo único que lo reanimaba era la música y finalmente con un tratamiento bien recetado de melodías, el niño se pudo recuperar en menos de una semana.

La música se había convertido en el tratamiento indiscutible para el Tarantismo. Es decir, en lugar de impedir que los enfermos continuaran bailando, se los alentaba a ello.

{focus_keyword} La plaga del baile de 1518, el flautista de Hamelin y las tarántulas dancing

Ahora volvamos a nuestro bailoteo en la plaza de Estrasburgo.

El número de atarantados o atarantulados creció hasta el increíble número de 400 personas, esto, unido a los curiosos y familiares de los enfermos abarrotaban la plaza. El caso de Estrasburgo se convirtió en uno de los casos de tarantismo más graves jamás registrados, pues muchos murieron de agotamiento, deshidratación e infartos. Los que tuvieron algo más de suerte terminaron con lesiones y fracturas. Se cuenta que las autoridades de la ciudad, alarmadas por lo que estaba ocurriendo, llamaron a los más reputados médicos de la época. Al final, la recomendación de los médicos por unanimidad fue la de contratar una banda de música y armar una tarima de baile donde los danzantes se hicieran el menor daño posible.

Aunque lo anterior suene salido de una película, sucedió en la vida real y se encuentra bien documentado en varias obras literarias. Para entender lo ocurrido tenemos que trasladarnos a aquella época, donde la medicina era incipiente y el funcionamiento del cuerpo humano era un tabú. Muchas de las curas eran relacionadas con lo mágico o lo esotérico. Los remedios eran los sugeridos a través de la cultura popular, basados en leyendas o conjeturas fantásticas.

La cura con música se volvió tan popular, que se creó un nuevo tipo de composiciones musicales, llamadas tarantelas y habían bandas de músicos que se dedicaban a tocar tarantelas de pueblo en pueblo con el ánimo de curar a los enfermos.

{focus_keyword} La plaga del baile de 1518, el flautista de Hamelin y las tarántulas tarantella

En una obra publicada en 1835 se cuenta:

Era común a inicios del siglo XVII, que bandas enteras de músicos viajen a través de Italia, durante los meses de verano, y … la cura del tarantismo fue emprendida en gran escala. Estas sesiones de música y baile eran llamadas “el pequeño carnaval de la mujer” debido a que las damas ahorraban dinero para recompenzar a los músicos que llegaban a los pueblos, dejando de lado sus tareas del hogar, para participar en estos festivales enfermizos. Cabe mencionar el caso de una benevolente dama llamada Mita Lupa, quien gastó toda su fortuna con este fin.

Las tarantelas se volvieron tan populares, que este género se convirtió en parte del folclore italiano y continúa siendo así hasta nuestros días. La tarantela va acelerando su ritmo “in crescendo“, haciendo que cada vez se tenga que bailar más rápido. Para aquellos aficionados a la música he preferido copiar aquí unas viejas partituras encontradas en una obra antigua llamada El Tarantismo Observado en España, de 1787, por el Cid Francisco Javier. Quién sabe y alguno de los lectores pueda revivir el sonido de esta danza de tarántulas.

{focus_keyword} La plaga del baile de 1518, el flautista de Hamelin y las tarántulas tarantella 1

Contaré sólo un caso más que resulta particularmente curioso.

Un célebre brote de tarantismo ocurrido en 1237 afectó de manera particular a los niños. Para “variar”, algunos músicos acudieron a su socorro, con la particularidad que los niños bailaban y corrían de tal manera que llegaron a recorrer los 20 kilómetros que separaban a los pueblos de  Erfurt y Arnstadt (en el centro de Alemania). Este suceso ocurrió en la misma época que la leyenda del flautista de Hamelin. Muchos creen que ambas historias se encuentran relacionadas y que el célebre flautista se encontraba en realidad encabezando una multitud de niños en su viaje curativo.

Los brotes de tarantismo desaparecieron súbitamente en Europa, envueltos en el mismo misterio con el que llegaron. La “enfermedad” tomó diferentes nombres a través de los siglos, como Baile de San Vito o Baile de San Johns. Muchos especulan sobre las reales causas, que van desde intoxicación con hongos, fenómenos psicológicos sociales como la histeria colectiva, hasta su relación con alteraciones neurológicas como la enfermedad de Huntington. Lo cierto es que su presencia quedó impregnada hasta nuestros días en forma de arte, de historias, de música y de tradiciones.


Fue Alexander Graham Bell el verdadero inventor del teléfono?

En la actualidad todos asumimos como una verdad indiscutible que Alexander Graham Bell sea el inventor del teléfono, pero a mediados del siglo XIX, cuando aún no existía este artefacto, hubo un inusitado movimiento en torno a este posible invento que muchos ya avisoraban como el “telégrafo parlante”. Esto ocasionó que varios entusiastas trabajen en simultáneo sobre la misma idea, lo que finalmente se convirtió en una carrera maratónica para ver quién llegaba primero a la oficina de patentes. 

Lo que leerán a continuación está basado en el primer capítulo de un libro que publiqué hace algunos años y que he creído propicio compartir. En él notarán el trepidante desarrollo de acontecimientos que terminó en lo que hoy llamamos teléfono y también una de las más grandes polémicas en cuanto a patentes de todos los tiempos, tan importante que el Congreso de los Estados Unidos de América se pronunció al respecto más de un siglo después.

Transcurría el año de 1849 en la Habana, en ese entonces todavía colonia española. Antonio Meucci, químico y médico italiano, se había mudado allí con su esposa en busca de trabajo en uno de los teatros más importantes del continente, el Teatro Tacón. Le habían encomendado la misión de construir un sistema de purificación de agua para el teatro.

Trabajaba en sus diseños en una oficina que había adecuado en la planta baja de su propia casa y de cuando en cuando subía a su dormitorio a constatar el estado de salud de su esposa, quien sufría de dolores a causa del reumatismo. Supongo que como todo inventor, vio en esa incomodidad una oportunidad de solucionar un problema y tuvo la idea de construir un dispositivo para poderse comunicar con su esposa sin tener que subir al dormitorio. Instaló un cablerío desde su oficina hasta su cuarto y después de algunos intentos fallidos logró escuchar la voz de su esposa saliendo de un rudimentario diafragma. El invento fue motivo de sorpresa para sus vecinos y la población en general, pero en la Cuba de ese entonces no había una comunidad científica importante que se hiciera eco de su invento y luego de unos años, decidió mudarse a USA. Así fue como en 1854, el mismo Meucci ya con su dispositivo perfeccionado y con varios diagramas dibujados por él mismo, hace una nueva demostración de su invención en la ciudad de Nueva York.

{focus_keyword} Fue Alexander Graham Bell el verdadero inventor del teléfono? Meucci 1

Pero mientras Meucci se las ingeniaba para perfeccionar su teléfono, del otro lado del mundo, en Francia, se tejía una historia no menos interesante. Un modesto trabajador de la compañía telegráfica se encontraba realizando mejoras a la red de telégrafos y se le ocurrió un método para convertir la voz en electricidad. En realidad se puede decir que se trataba de un precursor de lo que hoy conocemos como micrófono. El nombre de este hábil ingeniero francés era Charles Bourseul.

La curiosidad de Bourseul no quedó allí, también se imaginó un sistema telefónico con todos sus componentes e inclusive se preocupó de redactar su idea y enviarla a una conocida revista parisina de la época, llamada L’Illustration. Los directivos de la revista no dudaron en publicar sus escritos. Lo curioso de todo esto es que la publicación se realizó casi en simultáneo con la demostración de Meucci en Nueva York, en 1854.

El único problema de Bourseul es que se preocupó de construir un prototipo funcional de su aparato transmisor de voz, pero nunca llevó a cabo el experimento completo y hasta donde sabemos, nunca terminó de construir la parte faltante: el receptor o parlante. Aparentemente comenzó su construcción, pero luego de unos cuantos intentos fallidos, perdió el interés por terminarlo. Lo único que a ciencia cierta queda como constancia de su aventura es el ejemplar de aquella revista parisina.

Tiene que haber sucedido alguna suerte de alineación de los planetas ese año, pues parece que un ejemplar de aquella revista cayó en las mejores manos posibles. Las del brillante y meticuloso ingeniero alemán Johann Philipp Reis.

Reis trabajaba como profesor de física en ese entonces y la idea lo capturó de inmediato. Decidió continuar con la idea de Brouseul y construir toda una serie de prototipos de la manera más prolija y obsesiva imaginable. Al principio lo hizo de forma rudimentaria, trabajando en un improvisado laboratorio en el patio de su casa y aprovechando materiales comunes de forma astuta y creativa. Usó corcho, una aguja de tejer y hasta la “piel” de una salchicha como membrana de su aparato transmisor. Talló un conjunto de orejas humanas en madera, para entender cómo ésta captaba las ondas sonoras y poder así emular su comportamiento. Realizó varias versiones de todos los componentes para encontrar la mejor alternativa de cada uno. Documentó todo el proceso de manera muy paciente y gracias a ello hoy poseemos toda una serie de hermosas ilustraciones de su trabajo.

{focus_keyword} Fue Alexander Graham Bell el verdadero inventor del teléfono? reis

Para construir el componente inconcluso de Brouseul tuvo una ingeniosa idea, visitó a su amigo el Profesor Peter, maestro de música y le pidió prestado su violín. Peter no sólo se lo prestó sino que le regaló un violín que no usaba. Hizo que una suerte de electroimán rozara sus cuerdas y después de algunos intentos, logró arrancarle sonidos al instrumento. El violín de por sí tiene una cámara acústica resonante y consiguió amplificar los sonidos de tal forma que se escuchó algo muy parecido a la voz.

Pero esto fue sólo el principio, al poco tiempo reemplazaría el violín por una caja resonante construida por él mismo y luego mejoraría aún más el dispositivo de recepción haciéndolo más compacto. Todo este proceso demoró varios años y es así como en 1860 Reis termina de perfeccionar su aparato telefónico y documenta su logro muy bien. Cabe destacar que fue el mismo Reis quien decide darle el nombre de “teléfono” a su recién nacida criatura, acuñando así el término. Para poner las cosas en perspectiva, en la época que Reis terminó su invento Graham Bell era un niño de 13 años.

Los meses siguientes fueron frustrantes. Reis notificó de su invento a varias revistas y gacetas científicas, obteniendo solo rechazo o respuestas incrédulas que subestimaban la importancia de su invención. En 1862 envió un artículo a la revista alemana Annalen, y su editor, el profesor Poggendorff se negó a publicar el artículo aduciendo que era científicamente imposible crear tal cosa. Fue tan sólo en 1864 cuando Reis decide jugárselas y hacer una demostración en vivo a los más reputados científicos alemanes. La respuesta positiva fue inmediata, incluso el mismo Poggendorff, le ofreció publicar su artículo, para de esta forma reparar la equivocación anterior, pero Reis, ahora hinchado de orgullo se opuso.

{focus_keyword} Fue Alexander Graham Bell el verdadero inventor del teléfono? reis 1

Johann Philipp Reis  pasó los siguientes dos años tratando de impresionar al público alemán, pues había calado en la esfera científica pero aun su invento no era conocido por las masas. Lamentablemente el tiempo no le alcanzó y pronto cayó enfermo y tuvo que bajar su ritmo de vida. Sólo pudo continuar con su trabajo de profesor, alternando su tiempo con esporádicas apariciones ante la comunidad científica. Se cuenta que instaló una línea telefónica hasta el salón donde impartía clases y los alumnos trataban de no decir cosas inapropiadas en su ausencia por temor a que los estuvieran escuchando a través del teléfono del profesor Reis. Murió en 1874, poco menos de 10 años después de su demostración a la élite científica germana y tan sólo un año antes de la patente de Graham Bell, luego de lo cual sus logros fueron prácticamente relegados al olvido.

Ahora hagamos un breve paréntesis aquí para hacernos una pregunta. Ustedes piensan que a estas alturas hay suficientes actores involucrados? Pues, qué les diré, hay todavía mucha más “tela por cortar” aunque parezca increíble.

Sucede que en Italia también había interés por el esperado “telégrafo parlante”. Incluso antes de Meucci, un inventor llamado Innocenzo Manzetti se imagina el artefacto ya en 1843 pero no se decide a construirlo sino hasta 1864.

Manzetti se encontraba trabajando en varios inventos al mismo tiempo, así que el teléfono era uno más y probablemente no le dio toda la importancia que debía. De hecho, se encontraba obsesionado con la construcción de una especie de robot autómata que tocaba la flauta. Por muy descabellado que parezca para mediados del siglo XIX, resulta que Manzetti tenía un prototipo más o menos funcional de su humanoide. Tan impresionante era su autómata, que para darnos una idea podía interpretar más de 10 arias de ópera. Seguramente el teléfono le pareció un invento de segundo orden al principio y sólo le dio el interés que merecía cuando se le ocurrió que su autómata no solo podía tocar la flauta sino también hablar! Así es, el teléfono resultó para Manzetti tan sólo un accesorio de su autómata.

Para dicha de los más curiosos el autómata cibernético tocador de flauta se conserva prácticamente intacto hasta nuestros días y es la principal atracción del Museo Manzetti, ubicado en Aosta, el pequeño poblado donde nació Manzetti, al norte de Italia. Les dejo un vínculo por si algún día deciden darse una vuelta http://www.manzetti.eu/il-museo/.

También es importante que nos percatemos de que Manzetti construye su teléfono en 1864, el mismo año en que Reis se encontraba mostrando su invento a la comunidad científica alemana. Más coincidencias.

Como el teléfono era sólo un accesorio de su autómata, Manzetti no lo publicita de inmediato sino hasta un año después, cuando se da cuenta de su aplicación transmitiendo voz sobre los cables de telégrafo. Fue sólo a finales de 1865 cuando una revista francesa llamada Le Petit Journal decide publicar una reseña en su sección CURIOSIDADES DE LA CIENCIA. Para suerte de los lectores más curiosos tengo una copia de este histórico ejemplar y lo pueden descargar de el siguiente vínculo.

{focus_keyword} Fue Alexander Graham Bell el verdadero inventor del teléfono? lepetitjounal

Muchos rumoran que varios técnicos de la compañía telegráfica inglesa se interesaron en el invento de Manzetti, fueron a visitarlo a Italia y regresaron a Londres con información privilegiada que posteriormente llegó a los oídos de Bell y así fue que éste último se enteró de los detalles de la “mina de oro” que posteriormente patentó; pero todo queda en el campo de la especulación. Lo que sí parece cierto es que realmente técnicos ingleses fueron a visitarlo, pues existe registro de este episodio en el diario La Feuille d’Aoste en Agosto de 1865.

Los problemas con las patentes

Hasta aquí al menos ya algo es obvio, la invención del teléfono se trabajaba en simultáneo y sin respiro en varios países, de manera independiente. El conocimiento y la tecnología de la época habían apuntado todas sus lanzas en una misma dirección y muchos lo visionaron casi al mismo tiempo, como por arte de magia. La humanidad estaba lista para el invento, clamaba por él, lo necesitaba. La revolución en las comunicaciones humanas estaba por venir de cualquier forma, sólo era cuestión de poco tiempo, tal como sucede con otras invenciones humanas.

Lo cierto es que en este mundo todos podemos tener ideas, todos podemos construir prototipos, pero lamentablemente el rédito económico se lo lleva; no quien tiene la idea primero, tampoco quien la fabrica primero, sino quien la patenta primero. Injusto? No lo se, pero es tema de otro artículo seguramente. El lector, luego de leer esta historia podrá juzgar si algo del mérito tienen estos incansables predecesores que se quemaron las pestañas y prepararon el camino para lo que hoy conocemos como teléfono. En todo caso, el lector también debe saber que aún falta otro actor muy importante en esta historia y no se trata precisamente de Bell, como veremos más adelante.

En realidad, para ser objetivos, el primero en tratar de patentar el invento fue Meucci, de quien hablamos al principio de esta historia, quien en 1871 suscribió un documento de “aviso de patente” pero por su condición económica nunca pudo pagar el dinero para terminar este trámite y su documento expiró pocos años después. 

En 1875, un año después de expirar el trámite de patente de Meucci, Alexander Graham Bell, un escocés radicado en los Estados Unidos, logra patentar el esperado teléfono y es el primero en terminar el trámite de patente.

Lo cierto es que Bell había estado experimentando previamente con algunas ideas para concebir su dispositivo telefónico hasta que un día logró arrancarle a la electricidad algunos sonidos. Cuenta la historia que la primera llamada que hizo fue para decirle a su asistente las célebres frases “Mr. Watson, come here. I want to see you.” (“Sr. Watson, venga. Necesito verlo.”).

Pero aquí no termina la historia. Quizá el personaje que más desató polémica con la invención del teléfono no fue ninguno de quienes hemos hablado hasta aquí, sino Elisha Gray.

Lo que hace que el caso de Elisha Gray sea particularmente importante no es que también haya construido un teléfono como varios más, sino que increíblemente llegó a la oficina de patentes tan sólo unas horas después de Bell. Imagínense, la humanidad pasó miles de años acumulando conocimientos, estudiando la naturaleza del sonido, descubriendo la electricidad, inventando el telégrafo, fraguando todo lo necesario para darle forma y tiempo a un artefacto… y resulta que dos personas coinciden en la MISMA oficina de patentes a patentar la MISMA cosa sólo a horas de diferencia. Realmente asombroso y para algunos: imposible.

Los dos inventores entraron en una conocida disputa legal que finalmente ganó Bell luego de larga batalla. Esta disputa fue tan compleja y larga que constituye de por sí un interesante caso de estudio y a la vez un entretenido relato. Las coincidencias entre ambas solicitudes de patentes son tan asombrosas que han dado pie a las historias conspiratorias más fantásticas. Si alguien está interesado en conocer más detalles, les comparto el vínculo de Wikipedia y les recomiendo preparar un buen café https://en.wikipedia.org/wiki/Elisha_Gray_and_Alexander_Bell_telephone_controversy

Al final del día, gracias a la patente Bell pudo hacer de la idea del teléfono un negocio rentable y tiene el mérito de haber desarrollado la idea y convertirla en algo práctico para la sociedad. Bell se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo. Se cuenta que en determinado momento Bell trató de vender su patente a Western Union por $100 mil dólares pero el presidente de Western Union se negó pues consideró que el teléfono era nada más que un juguete. Tan solo dos años más tarde el mismo directivo de Western Union le comentó a sus colegas que si pudiera conseguir la patente de Bell por $25 millones de dólares lo consideraría una ganga!

Hasta aquí mi anhelo de dar a conocer la otra parte de los acontecimientos suscitados prácticamente en paralelo a la famosa patente de Bell, el resto de la historia ya la conocemos todos.


Los animales más numerosos del planeta son también los menos conocidos. El infame caso del krill y los colémbolos.

Al lector a lo mejor le sorprenda saber que los animales más numerosos del planeta no son los perros o las hormigas, ni los mosQuitos, ni las vacas, sino el krill y los colémbolos. Son pequeños animales pero de gran número. Parafraseando a Isaac Asimov en uno de sus escritos “lo numeroso es pequeño”.

Pero la cosa seguro no terminará allí sino que el lector, en caso de que no los conozca, querrá saber qué diablos son estas cosas y por qué han pasado desapercibidos de la mayoría de nosotros?. Pues a continuación haré una breve descripción de estas singulares especies que inundan nuestro planeta, manteniendo la cadena alimenticia y por lo tanto el equilibrio de todo el ecosistema. Su número es tal que es difícil incluso imaginarlo y por lo tanto se especula su número por unidad de superficie o volúmen, pudiendo llegar a superar los 60,000 individuos por cada metro cuadrado en el caso de los colémbolos.

El Krill

Para hacerlo sencillo digamos que el krill es una suerte de camarón diminuto, aunque hablando estrictamente no es un camarón, así como una langosta puede parecer un camarón grande, sin convertirse con ello en uno. Habita en todos los mares pero su concentración es considerable cerca de la Antártida, donde es importante fuente de alimento de ballenas, pinguinos y peces. Se moviliza en inmensos cardúmenes que son como nubes gigantescas en lo profundo del océano. De una sola bocanada una ballena jorobada puede engullir decenas de miles de individuos. En la noche el denso cardumen sube a la superficie para alimentarse y es blanco de un sinnúmero de especies que esperan este momento para darse un festín.

Actualmente, la pesca desmedida y el cambió climático han comenzado a mermar las poblaciones de krill, lo que representa un potencial problema para toda la cadena alimenticia en un futuro cercano. Para no explicar más, aquí las fotos del animalito.

Los animales más numerosos del planeta son también los menos conocidos. El infame caso del krill y los colémbolos. Los animales más numerosos del planeta son también los menos conocidos. El infame caso del krill y los colémbolos. Screen Shot 2018 05 06 at 3

Colémbolo

Los colémbolos son diminutos insectos terrestres, que pueden llegar a ser tan pequeños como el grosor de un cabello humano. Viven en todos los continentes y es muy probable que hayamos estados junto a alguno de ellos en algún momento sin darnos cuenta. Se adaptan muy bien a todos los entornos, tanto así que una especie de colémbolo fue hallada en una cueva a casi 2000 metros de profundidad, convirtiéndose en el artrópodo encontrado a mayor profundidad en la tierra. Se alimentan de esporas, nemátodos, bacterias y cualquier otra cosa más diminuta que ellos. De hecho existe un tipo de colémbolo que resulta ser un parásito de otro insecto, de las termitas específicamente, alimentándose de cualquier desperdicio que éstas dejen. Imagínense, hay que ser muy pequeño para ser un parásito de un insecto ya de por si pequeño.

Saltan, como las pulgas, pudiendo llegar a distancias de varias veces su tamaño… claro, tratándose de un animal tan pequeño, estas “grandes” distancias no llegan a superar los 5 milímetros. En fin, para no alargarles el cuento les comparto unas imágenes de este pequeño habitante.

Los animales más numerosos del planeta son también los menos conocidos. El infame caso del krill y los colémbolos. Los animales más numerosos del planeta son también los menos conocidos. El infame caso del krill y los colémbolos. cole


Dos experimentos misteriosamente interminables. Uno de ellos sigue funcionando desde el siglo XIX.

{focus_keyword} Dos experimentos misteriosamente interminables. Uno de ellos sigue funcionando desde el siglo XIX. gota 1

Parecerán dos historias de ciencia ficción, pero no lo son. Se trata de dos experimentos que, incluso luego de la muerte de quienes los comenzaron, aún continúan inconclusos hasta nuestros días, funcionando pacientemente después de décadas o hasta siglos de haberse iniciado.

La historia comienza en el año de 1840, cuando el físico Robert Walker, profesor universitario, adquirió un raro aparato: una especie de timbre activado por una inusual batería de alto voltaje llamada Pila de Zamboni. En ese tiempo debe haber sido un dispositivo bastante peculiar, pues la electricidad era aún poco conocida y muchos la consideraban un tema de magia o fuerza divina (o demoniaca). Se dice que lo hizo para demostrar unas hipótesis científicas de aquel entonces, como la teoría de Electrificación Por Contacto (ahora descartada). Pero en realidad poco se sabe con certeza, ni siquiera es seguro que el dispositivo tenga una pila de Zamboni, lo único que se sabe a ciencia cierta es que fue adquirido en 1840 y desde allí no ha dejado de funcionar. Tampoco ha existido quien se atreva a averiguar el misterio de esta batería aparentemente inagotable, pues desbaratar la dichosa maquinita, atrapada dentro de una campana de vidrio, podría destruirla. Están esperando a que la campana se detenga, algún día, para desarmarla, pues temen que cualquier cambio pueda detener la frágil maquinaria compuesta por una especie de largo péndulo de metal que toca delicadamente dos campanas de bronce.

Para tener una idea de la época en que ocurrió esto: muchos países de latinoamérica tenían poquísimo tiempo de vida y otros ni existían, tampoco se había inventado la bombilla incandescente, peor el avión y la “ópera prima” de Darwin: El Origen de las Especies, estaba aún a varios años de distancia de ser publicada.

En todo caso, ha pasado mucho desde entonces. A la fecha son casi 200 años en los cuales esta especie de reloj nunca se ha detenido y ha seguido zumbando levemente como una incansable abejita metálica. Se calcula que son más de 10.000.000.000 (diez billones) de veces las que el timbre ha sonado hasta la fecha y se piensa que aún le queda mucha vida por delante.

La peculiar campana se encuentra en un pasillo junto al laboratorio de Clarendon, en la Universidad de Oxford y ya ha recibido un lugar en el famoso libro de Récords de Guinness como la batería con mayor duración del mundo.

{focus_keyword} Dos experimentos misteriosamente interminables. Uno de ellos sigue funcionando desde el siglo XIX. campana

Y, aunque lo anterior parezca una cosa de locos, no se trata del único caso.

En 1927, en Australia, otro entusiasta llamado Thomas Parnell, ansioso por descubrir qué tan viscosa puede ser una sustancia decidió hacer otro de estos experimentos que no llegaría a su fin (o al menos mientras él estuviera vivo). Fue en la Universidad de Queensland y su motivación era demostrar a sus estudiantes que hay sustancias aparentemente sólidas, que pueden ser en realidad extremadamente viscosas, sólo que nuestro marco temporal no nos permite ver lo rápido que fluyen. De hecho muchos vidrios en realidad son sustancias viscosas, pero en nuestro tiempo de vida prácticamente los vemos intactos, sólidos. Si instaláramos una cámara que tome una secuencia de imágenes cada cierto tiempo y esperáramos el número de años suficiente (a lo mejor toda una vida), a lo mejor notáramos algo observando el video en cámara rápida.

En la práctica el experimento de Parnell no sólo sirvió para demostrar la idea a sus estudiantes, sino que por lo visto también a los nietos y bisnietos.

Lo cierto el experimento comenzó y aun no se detiene. Se trata de un embudo que contiene una especie de brea. La idea es que la brea gotee a través del embudo, vaciando todo su contenido. Hasta el momento han pasado sólo nueve gotas por el cuello del embudo, la última el 17 Abril de 2014 y se espera que la próxima gota caiga en algún momento del año 2028. Al principio de este artículo se puede observar una foto del experimento, acompañado de su actual custodio, el Professor John Mainstone de la Universidad de Queensland.

 

 


La extraña historia de aquella vez que amaneció a la medianoche (parte 1)

Esta es la primera parte de una historia basada en hechos reales, ocurridos en Siberia, en 1908. Un extraño fenómeno aun sin clara explicación, conocido como el Bólido de Tunguska.

La tarde del 27 de Junio de 1908, William Tallack se encontraba cerrando su zapatería. Caminó por la pequeña calle empedrada en dirección al río —le gustaba ver la entretenida vida fluvial antes de tomar el tranvía hacia su hogar, no muy lejos de allí. Al llegar vio un grupo de muchachos colgados del pasamanos de metal, mirando al cielo desde la mitad del puente… “está verde!” decían, mientras señalaban al cielo “mira, por detrás de esas nubes”.

William miró con atención. En realidad el cielo se había pintado de color verde intenso en dirección al horizonte. Miró hacia el otro lado y vio el natural resplandor naranja de todas las tardes. Llegada la noche, todos en el puerto de Bristol estaban hablando de lo mismo, del extraño fenómeno de colores aparecido en el firmamento.

{focus_keyword} La extraña historia de aquella vez que amaneció a la medianoche (parte 1) castle park

En el tranvía, William notó que todos comentaban del extraño acontecimiento. Que horas antes vieron unas luces intensas en el cielo, que era el halo de un ángel que cayó en la tierra, que eran experimentos con la luz eléctrica, que era un castigo de Dios que se acercaba. Él no habló con nadie. Tenía el cansancio acumulado de toda la semana presionándole las palabras.

Llegó a su departamento en el último piso de un pequeño edificio de tres plantas cerca del río Avon, en el barrio de Hotwells. Era noche de sábado y William acostumbraba a tomar una taza de té en su pequeña mesa de madera. Solitario. El té no era un acontecimiento social para él, sino más bien todo lo contrario, un momento para refugiarse de la sociedad y disfrutar de las cosas elementales, que están de la piel para adentro, un acto de reflexión. Cerraba los ojos de vez en cuando y se imaginaba de chico, metido en el taller de su padre en la casa de campo, en las montañas de Dartmoor, al sur de Inglaterra.

Todo el día atendiendo clientes en la zapatería, en medio del bullicio de la zona comercial de la bullente ciudad, le habían hecho apreciar sus momentos de ermitaño.

No podía dormir esa noche. Se acordaba del cielo verde fulgurante al final de la tarde. Recordaba también una leyenda de su abuelo en Dartmoor. De aquella vez que la iglesia de San Pancracio fue impactada por una gigante bola de luz que vino del cielo y que mató a varios fieles en medio de la prédica. Un esférico latigazo luminoso que dañó parte del techo de la iglesia. Trataba de asociar ambos acontecimientos de algún modo, no podía recordar si la leyenda de su abuelo estaba pintada de verde en algún lado, pero sí recordaba que su abuelo le decía que el rayo aniquilador había sido enviado por el demonio para llevarse las almas de los que juegan cartas o apuestan en secreto durante la misa. Luego de examinar los cadáveres se confirmó que se trataba de los apostadores más voraces de la región.

{focus_keyword} La extraña historia de aquella vez que amaneció a la medianoche (parte 1) Great Storm Widecombe woodcut

Amaneció como cualquier domingo. William sacó la cabeza por la buhardilla y miró al cielo con dirección al Este. No vio nada raro, sólo un hermoso y no muy frecuente, pero tampoco imposible, cielo azul. Tenía una carta de su hermana sin abrir sobre su mesa, que no había podido leer la noche anterior por andar pensativo. La abrió.

Su hermana le contaba de la apacible vida en el campo y le confesaba su preocupación por el estilo de vida que él llevaba, que se dé un descanso de tanto trabajar y que deje la zapatería encargada con su primo y ayudante por unos días, que se tome unas vacaciones, que ya tenía 25 años y aun no tenía descendencia, que ya era mucho tiempo sin verlo, que sus padres lo echaban de menos, que tenía mucho que contarle.

El domingo transcurrió sin sobresaltos, se sentó a revisar las cuentas del negocio, se puso a responder la carta de su hermana —se le hizo difícil decidir una respuesta, pues le atraía la idea de despejar la cabeza e ir unos días a Dartmoor.

En la tarde salió a visitar a un amigo. Había quedado en llevarle un par de zapatos recién reparados. Caminó por el empedrado de la vereda y de repente notó un súbito alboroto en la calle, en dirección al río. Siguió a la multitud movido por la curiosidad. No hizo falta preguntar a nadie, la razón del alboroto de mostró obvia ante sus ojos justo antes de llegar a la multitud. Un verde fulgor en el cielo, más intenso que el del día anterior, se develaba hacia el Este, con magnitud variable, como latiendo y despidiendo de cuando en cuando destellos luminosos, incluso después de entrada la noche. La curiosidad de la ciudad, despertada el día anterior, se comenzó a transformar en temor, temor a lo desconocido.

(Continuará)