La mujer que era celeste

Con tu pelo de oro amanecido
y tu mirada escarlata
me miraste esa mañana y perdí la cabeza

Envuelta en tu bandera,
con tu piel de franja blanca
y en tus ojos el celeste que robaste a las ventanas

Así te vi, tan argentina,
que volteé el planeta por verte
y acercarme a tu distancia

Así me fui, un día tarde,
por ver un rato más: tu paisaje elegante,
el día en que te quise, cuando perdí mi viaje

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