Técnicas para encender una buena fogata en tu día de camping

Me encanta acampar, tanto, que luego de unos años de afición decidí emprender un pequeño negocio de camping en Ecuador y dedicarme a esto (www.huigra.com). El contacto con la naturaleza para mi es una forma de aprender muchas lecciones de vida invaluables. Una de las cosas más interesantes es encender fuego para cocinar. Después de muchas fogatas de por medio aprendí algunos trucos que quisiera compartir. Los pongo en el orden en que se deben ejecutar.

1) Ubicar buena yesca 

Lo primero que hago antes de encender una fogata es buscar la yesca correcta (también llamada arrancador o iniciador de fuego). No escatimo en buscar la suficiente cantidad, pues lo peor es que la yesca se termine antes de que la fogata tome cuerpo y tengamos que volverla a encender. La yesca debe ser un elemento de fácil y rápida combustión, que a diferencia de los trozos más grandes de madera o carbón, hará el trabajo de iniciar el fuego de la fogata. Lo más importante es ubicar yesca muy, pero muy seca. La yesca por lo general está constituida por pequeños tronQuitos, paja u hojas. Pero ojo, no cualquier hoja ni palito sirve. Por ejemplo, las hojas de árboles que contengan muchos aceites son siempre preferibles. Hojas secas de eucalipto por ejemplo son una opción genial, pero no siempre está disponible. Otros elementos que uso son sobras de cartones que corto en pequeños pedazos, algodón del botiquín o papel higiénico –sin usar por supuesto ;-).

2) Otros combustibles comunes: Doritos, gel antibacterial, aceite de cocina

Por lo general trato de no usar combustible adicional a la yesca que pueda encontrar, pero si hiciera falta, un par de trucos que me dan MUY buen resultado siempre son los Doritos o el gel antibacterial. El gel antibacterial contiene mucho alcohol, por lo que se puede usar de manera segura y los Doritos… no tienen idea de cómo se enciende de bien una fogata con Doritos! (También funciona con Cheetos o cualquier snack con alto porcentaje de carbohidratos, seco y grasoso).

Otra cosa que también he usado es aceite de cocina. La manera como lo uso es remojando el papel higiénico con unas gotas aceite de cocina y poniéndolo en forma de bolitas. En general, se puede remojar la yesca con el aceite de cocina y logramos que dure mucho más.

3) Conformar la Pira

Luego de ubicar la yesca y demás combustibles improvisados hay que disponer los leños de tal forma que sea más eficiente encenderlos. Yo suelo disponerlos en forma de pira. Haciendo un agujero en el centro de la fogata (donde ubico la yesca) y apilando troncos en el perímetro con forma de volcán, de tal modo que el aire ingrese por debajo de la pira y circule hacia arriba por el centro de la misma. La llama debería salir vigorosamente por la cima de nuestro volcán. Si la llama se debilita podemos introducir más combustible por la cima: Doritos, gel, papel.

4) Encender el fuego

Esto siempre es un reto si no tenemos encendedor ni fósforos. Yo siempre digo que una buena fogata se enciende con un fósforo. Pero si no tenemos hay varias opciones disponibles, que aunque toman su tiempo y consumen nuestra paciencia, funcionan. No voy a hablar aquí de soluciones comerciales como la piedra lumbre o las barritas de magnesio, sino de cosas que podamos improvisar.

Para mi una solución muy efectiva y que me encanta es usar un par de pilas y papel de chicle (de estos papeles laminados de aluminio que vienen como envoltura de los chicles como Orbits o Trident). Otro truco es utilizar una pequeña batería de 9V con lumbre o lana de acero para limpiar ollas.

5) Avivar el fuego

Una vez que los leños comienzan a quemarse y nunca antes se debe comenzar a avivar. Si avivamos antes es probable que apaguemos nuestra fogata antes de empezar. La idea de avivar el fuego es que el porcentaje de madera carbonizada se expanda. Para esto no hay mejor cosa que un abanico, el cual puede estar improvisado con cualquier lámina que encontremos. Métodos más sofisticados como usar secadores de pelo, fuelles o ventiladores no están mal, pero cuando acampamos no siempre podemos recurrir a  estos lujos. Si nada está disponible el último recurso siempre serán nuestros pulmones.

 

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